martes

Benedetti sabía estigmatizar

Los Pitucos

Hijo mío,
recuérdalo,
son éstos los pitucos
tienen un aire verdad que es un desaire
tienen la marca verdad de su comarca
mira, son los pitucos
nacen junto a la rambla
respiran el salitre
le hacen guiños al sol
se rascan el ombligo
duermen siestas feroces
besan con labios blandos
y en la rambla se mueren
y van al paraíso
y claro
el paraíso es también una rambla
fíjate bien, son ellos los pitucos
casi una raza aparte
son nietos de estancieros
primos de senadores
sobrinos de sobrinos
de heroicos industriales
son ágiles imberbes deportistas cornudos
Mira cómo te miran bajo sus lentes negros
pero no te preocupes en el fondo son buenos
aman los dividendos
escuchan a Stravinsky
se bañan diariamente con jabón perfumado
y a la hora del crepúsculo bajan todos al Centro
hijo mío prométeme nunca intentes hacerles zancadillas
 los pitucos son tenues
los pitucos son blandos
una bocina un grito
a veces una huelga
les arruinan el alma
en ocasiones
raras ocasiones
se hacen los malos dicen palabrotas pero después se mueren de vergüenza y allá en su diario íntimo se azotan con metáforas
hijo mío, recuérdalo, son éstos los pitucos tienen un pelo verdad que es terciopelo una cadencia, verdad que es decadencia
tú déjalos pasar
son de otra raza, admíralos, toléralos, apláudelos, escúpelos, tírales caramelos, cualquier cosa
después cuando seas grande grande y tengas un hijo
lo tomas de la mano
lo traes aquí a la rambla y sin darle importancia le dices
hijo mío
son éstos los pitucos.


Tomado del blog "La Oriental"

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