jueves

MUY TRISTE REALIDAD

1000 millones de dólares gasta mi país en educación. El 80% es para salarios. La mayoría sale recibido del área humanística. En la nueva ley de educación ni se trató el tema de que TODO ESO ESTÁ MAL. El plan Ceibal es algo aislado que no arregla la cosa, casi que ni como parche; sólo una buena intención. El indio Tata (grupo TATA) dice que no emplea más uruguayos porque no los hay capacitados en inglés y computación en cantidad suficiente. Y la "brecha tecnológica" se ensancha y se ensancha... ya ni se escucha de la "brecha económica". Aparte, pa qué c. se necesita una orientación "expresión artística"??? PA RA NA DA.

miércoles

RJD2

Es cierto, muy cierto.

La estructura del Frente Amplio, le crea al Presidente de la República la responsabilidad por lo malo que pasa y por lo bueno que se pudo hacer y no se hizo. En todos los casos un Presidente hace lo que puede y no lo que quiere; pero en el Frente Amplio el Primer Mandatario está maniatado por una federación de doce partidos, cada uno con sus autoridades constituidas y su estrategia electoral, casi siempre inconfesable. Sin coherencia dentro de su propia fuerza política, ningún gobierno puede ser fiel a sí mismo. ¿Quién puede creer en un candidato cuando promete, si de antemano se sabe que no lo dejarán cumplir sus promesas?
Carlos Maggi en El País

grande Bjork!

Audur Capital, una firma de inversión con sede en Reikiavik fundada y administrada por mujeres, gestionará el fondo, al cual nombraron "Bjork" en honor de la cantante de 43 años. El fondo comenzó con una inversión inicial de 100 millones de coronas islandesas, 790.000 dólares. La nueva empresa apunta a reactivar la economía de Islandia después que un auge económico de cinco años terminó en el 2008 con el colapso del mercado de las hipotecas de alto riesgo en Estados Unidos y el consiguiente fracaso del sistema bancario local.
(de El país)

mirá...

Entre los montevideanos, el mayor respeto lo impone el Ombú. "Me he encontrado con asentamientos donde el ombú es intocable. Se taló todo para construir las viviendas, menos el ombú"
de El País

Vincularse

Vincularse FACUNDO PONCE DE LEÓN para El País
Llamémosle Juan Pérez. Su circuito de gente es la familia, amigos de la infancia, de sus estudios y de su actual trabajo. Y conocidos, aquellas personas que conocemos pero que en realidad no conocemos. La mayor parte de la gente con la que uno trata en la vida son eso: conocidos. Juan está de vacaciones. Dos semanas. Está en un balneario. Descansa y piensa, dos tareas ideales para el verano. Imagina proyectos, cambios, posibilidades de hacer cosas, se le vienen ideas a la cabeza. Desde la silla en la playa Juan ve un conocido en la orilla. Trata de recordar su apellido, la última vez que lo vio, si era amigo de fulano o mengano, el rumor de que había roto con la pareja, etc. La mitad de las cosas no las recuerda bien. No sabe si ir a saludarlo. No es una cuestión de ser tímido o extrovertido; es pereza. Como se dice habitualmente, las vacaciones no son para hacer sociales sino para desenchufarse. Una verdad a medias donde lo más importante es la mitad que se omite. Juan está de buen humor y camina hacia la orilla con termo y mate. Aún no resolvió del todo si saludar pero sabe que si se cruzan las miradas saluda. Y se cruzan. Empiezan a charlar mientras el agua viene y se va de los pies. Cinco minutos de lugares comunes hasta que llegan las preguntas que trascienden lo social y hacen a la vinculación humana. Ese es el quid.
Vincularse no es hacer sociales ni es profundizar con el círculo de gente querida. Es algo que está en el medio de ambas actitudes y que caracteriza a las personas emprendedoras y a los países prósperos. Porque Juan Pérez podría ser Uruguay. Ojalá lo fuera. No lo es porque buena parte del Uruguay se hubiera quedado en la silla. Vincularse es trazar puentes, juntar un conocido con un amigo para que compartan una experiencia, lograr que un conocido pase a ser un cliente, o un socio, o un asesor de un tema laboral o afectivo. En algunos casos se volverá amigo y pasará a formar parte del círculo de gente querida. Pero no es necesario llegar a eso. La clave de la vinculación no es tener más amigos sino compartir vivencias que produzcan nuevas realidades. Es tan fácil decirlo como difícil hacerlo. Por timidez, por pereza, por la dificultad de trascender los lugares comunes en las charlas con conocidos, por la idea, tan uruguaya, de que no es necesario andar conociendo gente nueva. Por falta de imaginación, ya que vincularse no es sólo hablar de cosas interesantes sino la capacidad de imaginar que esa charla pueda generar algo nuevo en el mundo. En la orilla Juan se enteró de un proyecto fascinante. Lo vinculó con una cosa que le habían contado hacía poco en un cumpleaños. Imaginó la conexión y le pareció fantástica. A los quince minutos ya estaba de vuelta en la silla pero contento de haberse enterado de las buenas ideas de un conocido. No se necesita mucho más tiempo que ese. Así como uno puede pasarse un verano entero hablando de lugares comunes, en diez minutos se puede hacer una vinculación profunda en un evento social. Juan pensó en llamar por el celular al del cumpleaños a contarle lo vivido y la idea que tenía para reunir a los involucrados. No lo hizo porque estaba de vacaciones. El verano es la estación ideal para vincularse pero no para materializar lo vinculado. Eso queda para después, cuando viene la difícil tarea de hacer realidad todo lo que imaginamos durante el verano. Juan se fue a dar un baño mientras pensaba que cuando se reintegre al trabajo hará la reunión. Luego de la zambullida miró desde el mar la cantidad de gente que estaba en la playa y se preguntó cuántos "Juan Pérez" habría por ahí.

Sobre el kilombo en Gaza

Es muy interesante cotejar los distintos puntos de vista sobre este asunto (Israel-Palestina) que vuelan por todos lados… Cada cosa que leo, no me colma al 100%. Siempre encuentro “tufillos” de odio pa un lado o pal otro, por más que se busquen espacios de equilibrio. No se. Todo civil que muere en una guerra, o batalla, o guerrilla.. o explosión… es una muerte en vano e innecesaria. Y las cosas no deberían ser asi, claro, como las guerras no deberían existir… pero parece que el odio está tan profundo en nuestra naturaleza, como la propia capacidad de amar… Nadie tiene la solución a esto.. solo los involucrados. Y son los dos los que deben parar y cambiar sus conciencias. Y desde ese punto futuro, servirán de ejemplo eterno de confraternidad que es lo único q creo q es lo ùnico q trae verdadera felicidad al Hombre y a los pueblos, y no el exterminio o sumisión del otro en busca de un egoísta “espacio vital”. (post dejado por mi en blog "humanismo y conectividad")

La conciencia enterrada en un ataúd

Estoy leyendo ‘El Canto del pueblo judío asesinado‘, de Itsjok Katzenelson, cuyo rastro se perdió en Auschwitz después de haber descrito con pasión y desolación el gueto de Varsovia. Tengo encima de la mesa ‘Una vida conmocionada‘ de Etty Hillesum, que también fue exterminada en el mismo campo de concentración. Y me está esperando ‘Una mujer en Birkenau‘, de Seweryna Szamaglewska, que sobrevivió, además de la poesía completa de Hemann Broch. Y busco tiempo para continuar ‘Vida y Destino‘, la obra cumbre de Vasili Grossman. Me conozco toda la obra de Franz Kafka y Elias Canetti. Me he emocionado leyendo la poesía de Paul Celan. ‘Sin destino‘, de Imre Kertesz, y ‘Si esto es un hombre‘, de Primo Levi, son dos de mis libros de cabecera. ‘Bella del Señor‘, de Albert Cohen, me marcó cuando era joven, igual que ‘Llámalo sueño‘, de Henry Roth. Si no hubiera conocido la obra de Hannah Arendt estoy seguro de que mi vida hubiese sido distinta. Sin las obras de los grandes escritores judíos no sé si sería mejor o peor pero sí mucho menos sensible al dolor que me rodea. Uno de los momentos más emotivos de mi vida fue cuando me nombraron Enviado Especial por la Paz en la UNESCO en 1998. Me acompañaban Elie Wiesel, gran escritor y Premio Nobel de la Paz, y el violinista Yehudi Menuhin, a quienes mostré todas mis fotografías de ‘Vidas Minadas’. Nunca olvidaré sus comentarios piadosos y su profunda sensibilidad ante el sufrimiento del Otro. Espero que esta declaración de principios literarios (podría hacer una lista similar con mis músicos, artistas, cineastas y fotógrafos preferidos de origen judío), me evite los acostumbrados insultos de los cónclaves sionistas cada vez que alguien discrepa de sus interesados análisis en Oriente Medio. Si alguien tiene dudas de cómo las gastan que le pregunte a Juan Cierco, el actual Director General de Información Internacional, que durante años fue corresponsal de ABC en Oriente Medio. Los sabuesos del Estado israelí volvieron loco a su diario con continuas cartas de protesta repletas de insultos (como es la costumbre). El delirio llegó hasta el punto de amenazarle con una querella criminal por apología del terrorismo. O que le pregunte a nuestro ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, cuántas veces fue maltratado en la frontera con Jordania por la acostumbrada pandilla de prepotentes soldados israelíes y tuvo que esperar con sus derechos diplomáticos violados, siendo el Enviado Especial de la Comunidad Europea (con quien Israel mantiene la mayor parte de sus intercambios comerciales), a que viniesen a recogerlo desde la embajada española en Ammán. Es absurdo que Israel considere a la fracción palestina una amenaza permanente y que necesite destruir lo poco destruible que queda en la franja de Gaza. O que le pregunte al gran periodista Manuel Leguineche qué le ocurrió en su último viaje a Israel (a la vuelta escribió un desolador artículo titulado ‘Nunca volveré a Israel‘) cuando intentaba salir del país y los miembros de la seguridad del Estado (en su mayoría unos niñatos prepotentes que dan una imagen lamentable de su país) le volvieron loco con sus acostumbradas salidas de tono. Pero vayamos al quid de la cuestión y partamos de un hecho mil por mil cierto: Israel podría borrar de un plumazo a cualquiera de sus vecinos árabes si sus fronteras actuales estuviesen en verdadero peligro. Ni Líbano, ni Egipto, ni Siria, ni Jordania, aguantarían un solo asalto militar en un uno contra uno. Aún más, con su increíble arsenal militar y la excelente preparación de sus soldados, Israel derrotaría con facilidad a todos los países vecinos en menos tiempo que en la guerra de los seis días de 1967. Ya va siendo hora de obviar la acostumbrada amenaza de los vecinos árabes para mantener un ’status quo’ en la zona tan injusto que ha sido condenado en múltiples ocasiones por la ONU desde 1948. Si sus vecinos son enanos militares, Hamás es lo más cercano a la cascarilla de una nuez podrida. Es absurdo que Israel considere a la fracción palestina una amenaza permanente y que necesite destruir lo poco destruible que queda en la franja de Gaza y, de paso, matar a centenares de civiles para ganar una simple partida. Siempre he pensado que el terrorismo palestino, el actual, el de los setenta cuando secuestraban aviones, el de los noventa cuando utilizaban los coches bombas provocando el pánico y la muerte de civiles israelíes, ha perjudicado profundamente la justa causa del pueblo palestino, pisoteada desde hace más de sesenta años. Una protesta menos violenta le hubiera granjeado la simpatía del mundo, pero que nadie se equivoque: Israel hubiese actuado con la misma contundencia. Sólo hay que recordar la época de la primera Intifada cuando las protestas a pedradas eran respondidas a tiro limpio por el ejército más poderoso de la región y, quizá, del mundo. Muchas veces me han hecho la misma pregunta: ¿Cómo es posible que un pueblo con una historia colectiva tan horrible sea capaz de infringir tanto dolor al contrario? Hace 26 años, la matanza de los palestinos en los campos de refugiados libaneses de Sabra y Chatila, consentida por los soldados israelíes tal como demostró una investigación realizada en el estado hebreo, produjo una gran conmoción en Israel. Era 1982 y recuerdo que muchos judíos se mostraban indignados ante la actitud de su ejército. Conseguí entrevistar a decenas de judíos que comparaban el sufrimiento palestino con su propio sufrimiento en el pasado. Algunos utilizaron palabras como exterminio, deportación, racismo para referirse a la matanza y exigían responsabilidades a sus autoridades. Pero hoy la piedad ha sido borrada de la legislación moral de Israel por la continua propaganda de unos políticos sorprendentemente corruptos, capaces por un puñado de votos de lanzar campañas militares como la de 2006 en el Líbano o como la actual. A la inmensa mayoría de los ciudadanos israelíes no les interesa el dolor ajeno. Salvo una minoría judía muy valiente que denuncia la ocupación y condena las permanentes violaciones de los derechos humanos, el resto se parapeta en un silencio que legaliza la brutalidad de su ejército. Como dice el periodista Chris Hedges «mientras honramos y lloramos nuestros propios muertos, nos mantenemos curiosamente indiferentes ante los que matamos». La conciencia enterrada en un ataúd. Ése es el verdadero problema de Israel. O cambia o se ahogará en su propia sed de venganza. Fuente: Escrito por Gervasio Sánchez, para Soitu

martes

Internet; anarquía perfecta Carlos Maggi
Internet es una anarquía que crece sin pausa y que inventa nuevas formas para difundir y crear una cultura global, que es el punto hacia el cual se dirige la Historia. Internet es un ámbito donde no hay policía, ni Estado, ni tiempo, ni lugar. En Internet nada vale nada porque no hay escasez (Adam Smith se agarraría la cabeza) los objetos virtuales más apreciados son gratuitos, pueden consumirse millones de veces y no se gastan; al revés: se reproducen solos. Junto a semejante explosión en el reparto de bienes, las doctrinas que definen el valor, por su contenido de trabajo, son enmudecidas. El mundo real se ve azorado, crece mil veces menos que Internet. Nadie sabe a ciencia cierta qué va a pasar con la Web que como un huevo está desperezándose en los primeros tramos de su prehistoria. En esta situación jamás imaginada, se dan ciertas chispas de fricción que anuncian un cataclismo futuro y la segunda creación del mundo. No es fácil para los señores del vintén y la lucha por la vida, adaptarse a las consecuencias de una tecnología enteramente nueva que, como siempre pasa con las invenciones descomunales, crea una filosofía incontenible. En 1983, Universal Studios y Walt Disney Productions intentaron impedir que Sony vendiera su videograbadora (VTR en inglés), alegando que su comercialización y uso tenían el propósito de violar los derechos de autor. Sin embargo, la Suprema Corte de EE.UU., en votación 5-4, sentenció: "No hay fundamento en el Acta de Derechos de Autor sobre los cuales los actores de esta acción (Universal y Disney) puedan responsabilizar al demandado (Sony) por la distribución y venta de la videograbadora al público en general". "Vender un artículo que aunque sea apto para un uso ilegal, está previsto y destinado a usos legales, no es razón suficiente para considerar al vendedor, un contribuyente infractor. Una prohibición podría bloquear las ruedas del comercio". (Corte Suprema de los Estados Unidos, Nº 81-1687: 16). (1)
La deliberación de los jueces supremos, giró en torno al uso de una nueva tecnología que le permitía a los consumidores acumular una colección de grabaciones; el fallo midió las consecuencias del poder de copiar gratuitamente. ¿Qué habrán pensado Universal y Disney cuando el fenómeno reproductivo despegó del mundo real y ofreció en la Web, un yacimiento infinito de películas al alcance de cualquiera, sin necesidad de pagar nada? Años más tarde hubo otro litigio donde la argumentación pro pirata fue más lejos. "Las nuevas tecnologías desencadenan nuevos mercados y modelos de negocio", escribió Lohmann, abogado experto en propiedad intelectual de Electronic Frontier Foundation. "Si quieren un sector tecnológico vigoroso, dejen a los innovadores inventar, sin forzarlos a pedir primero permiso a los magnates de los medios". La vehemencia a favor de los nuevos derechos en Internet ha llevado a la publicación de múltiples manifiestos conciliadores y, al mismo tiempo, radicales. Algo cambió y no tiene marcha atrás. Programa del Partido Pirata español (http://www.partidopirata.es): Los derechos de copyright de cualquier obra deben limitarse a un determinado número de años, no muchos, a partir de los cuales se permitirá el libre uso no comercial. El sistema de patentes español y europeo ha de ser modificado para que vuelva a fomentar la innovación. El acceso a Internet debe estar a alcance del mayor número, sin excluir ninguno de sus contenidos. Los Partidos Piratas franceses piden: - Libertad total de comunicar sin obstáculos. - Legalización del P2P sin ánimo de lucro. (P2P: archivos abiertos y gratuitos) - Final de los derechos de autor tal cual son en la actualidad. - Derecho a ser anónimo en la red. - Supresión de tributos en Internet y en todos los medios vírgenes. - El acceso a la red, gratuito para todos. Programa del Partido Pirata de Estados Unidos: - Toda copia sin ánimo de lucro debe ser libre. - Potenciar y no criminalizar el intercambio P2P. - Internet debe ser la biblioteca pública más grande jamás creada. - Los derechos de copy-right deben limitarse a 5 años a partir de los cuales se tendrá derecho al libre uso no comercial, de cualquier creación. (Fuente: Elotrolado.net). Programa del Partido Pirata de Bélgica: - Justo equilibrio entre autores y consumidores. - Libre uso del P2P no comercial. - Reducción de la duración de los derechos de autor. - Refuerzo de la protección de la privacidad en Internet. Partido Pirata Sueco: - Fortalecer el derecho de los ciudadanos a la privacidad. - El copyright debe ser devuelto a sus orígenes: protección de la propiedad ante el uso comercial. - Limitación del monopolio sobre la explotación comercial de las obras: 5 años improrrogables (Fuente: Página web del Partido Pirata Internacional: http://www.pp-international.net).
Tantas pretensiones en estado incandescente y la consiguiente rebelión global, provocan un desconcierto político; los gobiernos no encuentran manera de controlar la red. La violación del copy-right, es multitudinaria y es además incontrolable; se impone de hecho, y su principal razón de ser es más cultural que lucrativa. La juventud del mundo entero exige respeto por las normas libertarias de la Web. Y es tal el número de violaciones al copyright, que las normas han perdido el consenso necesario. Una ley sin consenso es una ley muerta. En el campo virtual, la propiedad rige de otro modo; las leyes formales pierden eficacia. El imperio de la ley se impone cuando la policía obliga. Pero la policía no puede ejercer su poder físico en la Web, y esta falla en la trama jurídica (jueces sin imperio) se multiplica y crece de una manera jamás vista o imaginada. La primera idea de un gobierno autoritario fue impedir la navegación en Internet, y son varios los países que lo han intentado, pero sin éxito. Un país que corta la libertad de comunicarse queda automáticamente fuera de la evolución cultural del planeta y ese perjuicio incalculable estará siempre en relación directa a la eficacia de las trabas impuestas. Turquía, China, Cuba son ejemplos clamorosos de esto que estoy diciendo. Intentaron vanamente silenciar o trabar las computadoras, y no pudieron. Entrar a la red de redes es un acto parecido a pensar; solitario, personal y que no deja huella que puedan detectar los detectives de la represión. Deja huella, eso sí, en la formación de las personas. Al poco tiempo de luchar contra la pantalla chica, los mandones comprueban que están provocando una nueva clase de analfabetos. Todo hace suponer que la batalla que están librando los piratas contra el antiguo régimen de los derechos de autor y las patentes, va terminar con la victoria de los partidarios del futuro. No hay forma de contenerlos. Leí con cierto asombro, que las sociedades de piratas, se llaman partidos porque caminan a organizarse como fuerzas electorales. También los verdes empezaron con la defensa del medioambiente y terminaron, en muchos casos, con una bancada legislativa poderosa. Confieso: yo votaría por los piratas. (1) Kavita Sara Philip, en Revista Forbes, 17/2/2003.
El País Digital
La guerra de Oriente Próximo nos exhorta, más que ninguna, a encontrar respuestas sobre un debate que acaba de empezar. Formas de intervencionismo: quién, cómo, cuándo; guías prácticas, financiación, definición concreta de su alcance y dirección política. ¿Necesitamos una ONU capaz? Habrá que trabajar por ello, pero no es lo que se ve. ¿Necesitamos salir de la época de las potencias? Entonces hay que salir de la época de los Estados-nación. Porque es precisamente ahí, en ese último punto, donde se desnuda el problema. Cuando los palestinos renunciaron al objetivo de compartir país con los israelíes, se condenaron a la derrota; cuando los israelíes se decidieron por un Estado puro, se condenaron a la derrota; cada día que unos y otros se alejan del laicismo y del Derecho, se condenan a la derrota.
(tomado de: La Insignia.org)

PLACEBO

del latin: 'Agradaré'. Se aplica en medicina al medicamento que no ejerce ningún efecto clínico sobre el paciente, pero no le hace daño y lo tranquiliza, haciéndolo sentirse atendido.
(fuente: http://www.elcastellano.org/palabra.php)

Vivir y morir en Paletina

Carlos Alberto Montaner
A los israelíes los acusan de tener pocos muertos y heridos en el enfrentamiento con los terroristas de Hamas. Quienes así razonan suelen utilizar las palabras "desproporción" o "asimetría" en un tono indignado. Mientras varios centenares de palestinos árabes han perecido o han resultado lesionados debido a los bombardeos, las bajas israelíes son apenas una docena. Los críticos de Tel Aviv -entre los que muchas veces se percibe un rancio tufo antisemita- no aclaran si Israel debe aumentar su cuota de cadáveres, o si debe reducir la de los árabes para encontrar una proporción razonable de sangre que satisfaga el curioso prurito equitativo que los embarga. Tampoco precisan el número moralmente aceptable de bajas permitidas para lograr que cese la lluvia de cohetes que desde hace años cae constantemente sobre las cabezas de los civiles israelíes. Esta demanda de "proporcionalidad" no deja de ser sorprendente. Hasta el surgimiento de este conflicto los libros de historia nacional siempre habían mostrado una gran satisfacción y cierto orgullo chovinista cuando el ejército propio conseguía infligirle al enemigo un alto número de bajas frente al escaso precio pagado por "los nuestros". Israel es el único país del que se espera un comportamiento diferente y, en efecto, lo tiene: no conozco otra nación que avise dónde y cuándo va a bombardear para que los civiles evacuen el territorio. Conducta, por cierto, en la que también actúa asimétricamente, dado que los terroristas de Hamas, siempre empeñados en causar el mayor daño posible, nunca avisan cuándo o dónde van a lanzar sus cohetes contra las poblaciones civiles judías. Israel, en cambio, no tiene el menor interés en causar víctimas. Todo lo que pretende es frenar los ataques de Hamas de la única manera que está a su alcance: eliminando a los terroristas y destruyendo los arsenales que poseen. No hay otra forma de enfrentarse a estos sujetos. Hamas no es una organización política con la que es factible llegar a acuerdos, sino una banda fanática decidida a erradicar del mapa a Israel, objetivo por el que sus miembros están dispuestos, incluso, a convertir a sus propios hijos en bombas humanas con el objeto de matar a los odiados judíos. Esta es otra asimetría muy importante. Los judíos construyen refugios bajo tierra en todas las casas cercanas a las fronteras, cierran las escuelas y esconden a los niños ante el menor peligro, viven como una tragedia nacional la muerte de un solo soldado, hacen todo lo posible por rescatar a sus prisioneros y protegen a la población civil de las consecuencias de la guerra. Las autoridades de Gaza, a contrario sensu, borrachas de violencia, disparan al aire irresponsablemente sus ametralladoras para mostrar alegría o tristeza (provocando numerosos heridos), no vacilan en montar sus cuarteles u ocultar sus armas en escuelas, mezquitas y hospitales, utilizan escudos humanos para protegerse, recurren a terroristas suicidas y premian con dinero a las familias de estos "mártires". ¿Por qué esa diferencia? Probablemente, por razones religiosas. La visión de la muerte y del dolor varía entre las diferentes culturas. En el mundo árabe, o por lo menos entre sus segmentos más fanáticos, la guerra contra el infiel es un deber, el martirologio es un honor y una oportunidad para que los varones más agresivos y peleadores puedan ganarse un cielo muy peculiar lleno de sensualidad, vino y hermosas mujeres. De ahí el escaso valor que le conceden a la vida propia o a la ajena. Por eso no ponen el menor empeño en proteger a la sociedad de los rigores de la guerra, ni les importa el dolor que pueden causar cuando un terrorista se inmola dentro de un autobús escolar lleno de niños judíos. Una semana antes de que Hamas renunciara a la tregua y arreciara los ataques con cohetes contra el Estado judío (la gota final que provocó el estallido del conflicto), me encontraba en Israel invitado a dar una conferencia en la Universidad de Tel Aviv. Como parte de los contactos que organizaron los anfitriones, visité el Wolfson Medical Center para conocer el programa "Salve el corazón de un niño". Quedé muy conmovido. Se trata de una fundación dedicada a operar del corazón a niños muy pobres, la mayor parte de ellos procedentes del mundo árabe. Casualmente, me tocó presenciar el arribo precipitado de una bebita de cinco días de nacida, pequeñita como un grano de arroz, a la que había que intervenir de urgencia para evitar que muriera. La acompañaban su madre, una señora enfundada en una burka negra que sólo dejaba ver sus ojos llorosos, y su marido, un hombrecito rústico, con barba, que miraba sorprendido el trato increíblemente afectuoso con que un grupo de médicos y enfermeras se ocupaba de la pequeña. La familia procedía de Gaza. Desde que estalló la guerra no he hecho más que preguntarme qué fue de todos ellos. [©FIRMAS PRESS